UNA MUJER SE QUEDA EN SILLA DE RUEDAS POR USAR UNA BROCHA DE MAQUILLAJE PRESTADA

Una mujer australiana de 27 años puso en riesgo su vida luego de pedirle prestada una brocha a su mejor amiga para taparse un granito con maquillaje
Jo Gilchrist es una mujer de 27 años de Warwick (Australia). Ella, como cualquier persona en su situación, no pudo imaginar, ni por asomo, que el simple hecho de usar la brocha de otra persona le dejaría en silla de ruedas. La joven se infectó de estafilococos debido a que la amiga que le prestó el utensilio tenía la cara infectada. Sin embargo, se lo detectaron demasiado tarde y la bacteria se extendió a su columna vertebral.
En un principio, Gilchrist achacó los dolores en la espalda a una mala postura. Pero según cuenta The Independent, las molestias se tornaron cada vez más graves, hasta el punto de que la joven perdió la sensibilidad en una buena parte de su cuerpo. «Creí que me iba a morir, literalmente», explica a la revista Warwick Daily News. Fue a un hospital de su localidad, pero no le supieron detectar la causa de su problema, por lo que pidió ser trasladada a otro centro más grande. Su estado llegó a tal nivel que un helicóptero tuvo que llevarla al otro hospital, donde le indujeron a coma. Fue entonces cuando fuentes médicas le comunicaron que estaba infectada de estafilococos dorado (Staphylococcus aureus). Gilchrist, incluso perdió el control de su vejiga y del intestino.
Este tipo de bacteria se transmite a través de infecciones en la piel como foliculitis, forúnculos, impétigo y celulitis. Gilchrist usó la brocha de su amiga, precisamente, para disimular un grano de su rostro. «Yo estaba con mi sistema inmunológico debilitado y fue el caldo de cultivo perfecto para la bacteria», explica la joven.
Después de casi tres meses desde que enfermó, los profesionales sanitarios siguen tratando de eliminar los microorganismos causantes de esta infección. Aún le quedan por delante otros tres meses de fuerte tratamiento a base de antibióticos, ya que se enfrentan a una bacteria muy difícil de combatir por su resistencia a los medicamentos. A pesar de todo, la protagonista da gracias a que la patología no ha llegado a afectar a su cerebro, lo que le habría provocado la muerte.
Gilchrist, quien tiene un hijo de dos años, cree que puede mejorar: «me dijeron que nunca iba a poder caminar de nuevo, pero he podido mover los dedos del pie». Además, se muestra desafiante ante lo que ella considera una dura prueba. «Todo sucede por una razón, definitivamente tengo mi pelea de regreso a la vida», publicó en su Facebook.


Dice que el dolor que sintió fue peor que los que tuvo en el parto. Jo Gilchrist de 27 años y madre de un niño de 2, sufrió una pesadilla en febrero pasado, únicamente por querer taparse un granito con maquillaje y pedirle prestada una brocha a su mejor amiga.

Esta australiana le contó a Daily Mail Australia su historia, que sigue con el relato de cómo comenzó a sentir un leve dolor en su espalda, que pasó a ser más y más fuerte, hasta dejarla retorciéndose de sufrimiento, mientras era llevada de urgencia a un hospital. "Dolía increíblemente y no podía aliviarlo con nada. De verdad pensé que me iba a morir. Fue peor que los dolores de parto".

Cuando comenzó a perder sensibilidad en su cuerpo, la sensación empezó a subir hasta su pecho, por lo que Gilchrist entró a un coma inducido y fue operada. Al despertar, los médicos tenían la respuesta: Todo se debió a un SARM (Staphylococcus aureus resistente a meticilina), es decir, un estafilococo altamente resistente a los antibióticos, que había llegado hasta su columna, provocando una grave infección que, finalmente, la había dejado en silla de ruedas y sin poder controlar su vejiga.

"Lo único que podemos pensar que fue, es la brocha de maquillaje", señaló, argumentando que su amiga, luego de haber prestado su pincel, tuvo una infección por estafilococo en su rostro. "Yo no tenía idea que algo así podría pasar. Siempre he compartido las brochas con mis amigas", dijo Gilchrist.

"Mi mejor amiga se siente pésimo por esto", dice la mujer sobre su situación actual, en la que sigue con un fuerte tratamiento de antibióticos y ha tenido que ir acostumbrándose a una nueva forma de vida, sobre la silla de ruedas. "Pero no es su culpa. Yo estaba con mi sistema inmunológico debilitado y fue el caldo de cultivo perfecto para la bacteria".

Con todo, Gilchrist ve las cosas con optimismo y se alegra que los médicos le hayan dicho que con mucha perseverancia, podrá al menos caminar una hora al día, y se alegra de que la bacteria se haya ido a su columna y no al cerebro, lo que podría haberla matado. "Siento que tengo una segunda oportunidad. Todo pasa por algo", aseguró.

Visto Inicialmente en: (El Universal)
Noticia e imagen extraída de: LasProvincias.es / El Universal

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